Te cuesta subir aunque lo intentas
Comes más durante unos días, pero no consigues mantenerlo o apenas ves cambios.
Si comes poco, te llenas rápido, entrenas pero no subes o cada vez que intentas aumentar las cantidades acabas abandonando, no necesitas que te digan simplemente “come más”. Necesitas saber cuánto te falta, cómo repartirlo y qué cambios caben de verdad en tu día.
El error habitual es intentar cambiarlo todo de golpe: platos enormes, batidos sin medida y comidas que no apetecen. Aguantas unos días y vuelves al punto de partida.
Hay personas que llevan años escuchando que son delgadas porque quieren o porque “no comen nada”. Pero detrás puede haber poco apetito, saciedad muy rápida, horarios complicados, digestiones pesadas, miedo a ganar grasa o una mala organización alrededor del entrenamiento.
No hace falta que quieras convertirte en culturista. También trabajamos aumentos de peso por salud, recuperación, fuerza o porque llevas años por debajo de donde te gustaría estar.
Comes más durante unos días, pero no consigues mantenerlo o apenas ves cambios.
Quieres ganar músculo, mejorar marcas y dejar de entrenar sin darle al cuerpo lo que necesita.
Te llenas rápido y necesitas aumentar energía sin depender de platos enormes.
Siempre que la causa médica esté valorada y sea adecuado empezar a recuperar peso y fuerza.
La cantidad importa, pero también importa cómo la repartes, qué alimentos eliges, cómo entrenas y qué eres capaz de mantener durante una semana normal.
Revisamos peso, medidas, hábitos, horarios, apetito, digestiones, actividad y entrenamiento actual.
Estimamos cuánto estás comiendo y cuánto conviene aumentar sin disparar las cantidades de un día para otro.
No basta con cenar mucha proteína. La distribuimos de forma práctica entre tus comidas habituales.
Utilizamos combinaciones y alimentos que aportan más sin obligarte a comer platos que no puedes terminar.
Si lo necesitas, organizamos una tabla para casa o gimnasio que acompañe al objetivo de ganar fuerza y músculo.
No miramos solo la báscula. También observamos medidas, fuerza, rendimiento, digestión y sensaciones.
Primero vemos qué está fallando. Después montamos algo que puedas llevar a la práctica y revisamos pronto cómo está respondiendo tu cuerpo.
Me cuentas qué has intentado, cuánto te cuesta comer, cómo entrenas y qué quieres conseguir.
Preparo una alimentación adaptada a tus horarios, gustos, apetito y objetivo.
A los 15 días vemos si las cantidades son llevables, cómo digieres y si el peso empieza a moverse.
Si no subes, revisamos la causa. Si estás incómodo o ganas demasiado rápido, cambiamos lo que haga falta.
Puedes registrar alimentación, peso, medidas, entrenamiento, hambre, sensaciones y cómo te ha ido durante la semana. Así no dependemos solo de lo que recuerdes el día de la revisión.
Ver cómo me ayuda a controlar tu casoTe ayuda a tener ordenados tus registros, ver cómo vas y disponer de tus recursos en un mismo sitio.
Tú registras y yo reviso lo que va ocurriendo durante la semana.
Por eso no me interesa que la báscula suba a cualquier precio. Buscamos una subida razonable, entrenar bien y comprobar si también mejoran tus medidas, tu fuerza y tu aspecto.
Habrá semanas que avances más y otras menos. Lo importante es saber cuándo falta comida, cuándo cuesta mantenerla, cuándo el entrenamiento se ha quedado corto o cuándo simplemente toca dar más tiempo.
Cuéntame tu caso, qué has probado y qué es lo que más te cuesta. Te diré qué opción veo más adecuada para empezar, online o presencial.